Del carácter mágico inicial, la pintura ha ido evolucionando en sintonía
con el progreso tecnológico, que le ha permitido explorar nuevas
dimensiones al arte: el simbolismo, impresionismo, composiciones
suprematistas,...
El interés por conjurar una realidad, sirve de andamiaje para representar
esa realidad con una imitación cada vez menos grosera, buscando la
complicidad desde el otro lado del lienzo (podemos interpretar incluso el
estado de ánimo del artista), hecho que facilitó el camino hacia un
enfoque más psicológico que el puramente físico, mostrando la existencia
de múltiples realidades según la percepción del espectador.
Desde esta perspectiva, el estudio del pintor se transforma en una especie
de laboratorio donde componer en armonía combinaciones que configuren, a
través de la investigación de la forma y el color, un escenario de
sensaciones para que, de manera subliminal, cada espectador se identifique
con la obra, proyectando su equilibrio emocional. |
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